Testimonios

“Con el programa “Cuidando a quienes cuidan” uno se da cuenta que no está sola”

“Con el programa “Cuidando a quienes cuidan” uno se da cuenta que no está sola”

Magdalena Rodríguez de 61 años, cuida de su madre que desde hace algunos años padece de Alzheimer. Vive en Paine y es beneficiaria del programa “Cuidando a quienes cuidan”, con dos servicios: limpieza quincenal y asistente de cuidado, permitiéndole un mayor respiro para realizar otras actividades que, por labores de cuidado, ha tenido que postergar.

En esta entrevista, Magdalena nos entrega su testimonio.

¿Qué significa ser una persona cuidadora?

El proceso de cuidadora es difícil por momentos, agotador en otros, pero uno esto lo hace desde la base del amor. Yo siento que estoy maternando, porque se invirtieron los papeles, ahora soy yo como la mamá. Eso es lo que siento con el nivel de cuidadora. Y serlo, radica en muchas cosas, la limpieza, las atenciones médicas, sus comidas y su propio bienestar como, por ejemplo, sacarla a dar una vuelta en silla de ruedas. Ser cuidador conlleva un 100%, porque en mi caso como hija única, uno se posterga completamente.

¿Cómo es la realidad para una mujer que es cuidadora?

En mi como mujer, creo que la postergación es en muchas, muchas cosas. Uno no tiene vida social. No puedes hacer nada, a no ser que una amiga te acompañe. No puedo viajar a ver a mis nietos, a mis hijos; tengo que esperar a que ellos vengan. El hecho de que generalmente, hay más mujeres cuidadoras que hombres, no es equitativo en la labor el cuidado.

Pienso que a nosotras las mujeres se nos exige un poquito más que de lo que debiera ser, mayormente a nuestra edad, porque en las nuevas generaciones las jóvenes son más exigentes de sus derechos. Hay una etapa o una edad, como la mía, en que se le sobrecargaba a la mujer.

¿Cómo el programa “Cuidando a quienes cuidan” ha impactado en su vida?

De una manera positiva, porque uno piensa “¿por qué me tocó ser hija única”? Es complejo. Con el programa “Cuidando a quienes cuidan” uno se da cuenta que uno no está sola, no es la única. Hay mucha gente que lo pasa tan complicado, como lo paso yo. Lo que tiene el programa es que a uno la ayuda a visibilizar que hay muchos cuidadores.

El programa ha tenido un impacto positivo, porque yo tengo un auxiliar de respiro que me permite ir a la farmacia tranquila o ir a saludar a una amiga, o ir a dar una vuelta tranquila; sé que mi mamá está en buenas manos. Tengo auxiliar de aseo que me permite compartir con otra persona.